
REBEL MEETS REBEL
Rebel Meets Rebel
(Big Vin Records, 2006)
dispara: Sergio Laredo
Sorpresa desde el más allá. Poco antes de su trágico deceso, el recordado Dimebag Darrell completó esta colaboración -al lado de los “cowboys from hell” (es decir, los miembros restantes de Pantera excepto Phil Anselmo)- con el legendario y veterano (base seis) cantante country David Allan Coe. Grabado en un dilatado lapso de años (la génesis data de 1999), Rebel Meets Rebel es un intento un poco ingenuo por amalgamar dos estilos disímiles como lo son el country y el metal (no, metalerito, aquí no vale la pena mencionar a Pride & Glory). Cosa lograda sólo en contados chispazos dentro de estas doce canciones.
Definir a ciencia cierta qué es lo que no encaja es muy difícil: presumo que la voz de Coe tiene mucho de culpa, ralentizando los tempos y aplicando el freno a las vertiginosas incursiones de los vaqueros infernales. Visualiza a Pantera hace diez años, pero pon a Gregg Allman en lugar de Anselmo para que lo entiendas. Lo bueno de este curioso álbum es que permite apreciar por última vez la calidad interpretativa de un músico como Dimebag Darrell: aquí están las ráfagas y florituras guitarreras que lo hicieran famoso en Pantera (“Nothin’ To Lose”, “Time”) -aunque el espíritu country es el que domina en el saldo final, con piezas como “Heart Worn Highway”, el violín de “Rebel Meets Rebel”, el piano cantinero de “Cowboys Do More Dope”, el efecto de voz de “Arizona Rivers” (que la asemeja mucho a la versión que hiciera Pantera de “Planet Caravan”), un intro acústico llamado “Panfilo” que casi roza el flamenco, o el rústico track final grabado en una sola toma por Coe y Dimebag en la habitación de este último (“N.Y.C. Streets”).
El epónimo (editado en el flamante sello de Vinnie Paul) no carece de dignidad. Pese a las falencias de todo experimento, está varios puntos arriba de aquel proyecto llamado Damageplan (que parecía ser el testimonio final del extinto guitarrista, FO! 5) y salda un viejo anhelo de los hermanos Abbott, fanáticos a ultranza de Coe desde su chiquititud texana. Por todo ello, me gustaría pensar que Rebel Meets Rebel significa el cierre de un círculo y un justo epitafio para Dimebag Darrell, a estas alturas inquilino de una inmortalidad regada de whisky y cannabis.

VARIOS
Hymns From The Ether:
A Tribute To 4AD Records
(Bootleg, ¿2006?)
bisecciona: Hákim de Merv
Please, obvia el hecho de que recién descubro las muchas ventajas del download en SoulSeek, todopoderoso sucesor del mítico Audiogalaxy, y entremos en materia. Este bootleg ejemplifica el inquietante postulado borgiano de las creaciones imaginarias que se imponen al universo real. Que los propios consumidores orquesten tributos y remezclas de diversos grupos y artistas, es una de esas utopías viables sólo en la era del peer to peer. Para muestra, ahí están los ¡¡¡11!!! discos-tributo a Some Bizarre, legendaria discográfica que publicara algunos de los capítulos más memorables de la música electrónica ochentera -claro que, en ese caso, más se trata de exprimir(le) el catálogo de rarezas y remixes descartados.
Hymns From The Ether… es otro lote. De origen desconocido (el único crédito rastreable, DJ Fact.50, es probablemente el usuario original), esta gema “unofficial” se centra en la etapa dorada de la no menos mítica 4AD, cuando tenía por sellos distintivos al dark-gothic y a la música etérea. El anónimo compilador se ha esmerado en cuidar no sólo el balance entre grupos rebuscados de la nómina y sus preclaros portaestandartes (Dead Can Dance, Cocteau Twins, Throwing Muses); sino también en sostener el equilibrio entre material caleta y de conocimiento público. Existe, pues, continuidad entre uno y otro tema –reforzada por las combinaciones entre el final de uno y el principio del siguiente, desde las resplandecientes notas de “Meniscus” (This Mortal Coil) hasta los últimos acordes lastimeros de “Where Is My Mind?” (Pixies). Como si se tratara de un set de programador radial, de hora y 17 minutos.
Ya que Hymns… incide en el período clásico de la label británica, no esperes encontrar a bandas como Gus Gus o The Mountain Gotas. Tampoco piezas de Scott Walker (ver Freak Out! 11) o Mojave 3. Hymns From The Ether… usa harto rimel, guitarras cargadas de reverb, atmósferas oscuras, ritmos hipnóticos; una estética negra y fantasmal, que no sucumbe ni en los momentos más luminosos. Aquellos son, por ejemplo, “Etheriel” de Lush, “Typical (4AD Version)” de Frazier Chorus y “No Turning Back” de Shox.
No. El mundo que nos rodea se sume en tinieblas con auténticos clásicos de la era post punk, como Psychotic Tanks (“Security Idiots”, ya presente en el 12’’ Presage(s), primer muestrario de la 4AD -1980-), X-Mal Deutschland, Xymox, las primeras grabaciones de Bauhaus y The Birthday Party (grupo madre del amado Nick Cave), Modern English, The Wolfgang Press y Sort Sol.
Bajarse el disco requiere chamba adicional. El Sound Forge debe quitarle los silencios a los archivos, para que el Nero pueda aplicar con éxito la opción “sin pausa entre los tracks”. Además, hay que buscar el arte (del que hay varias versiones) e imprimirlo. Pero vale la pena. Ahora que los nuevos 80s están replegándose, no estaría mal una revisión a las fuentes originales –que, amén de un sonido nuevo, lucían orgullosamente un compromiso y una actitud. Cosas que no se ven muy seguido en estos días.

LAMBCHOP
Damaged
(Merge, 2006)
implica: Cornholio
Quien no ha sufrido, no ha vivido. Quien no ha escuchado esta gema de Lambchop, tal vez no sepa a ciencia cierta cómo el dolor puede mutar en una descarga prístina de talento desbocado, a través del grueso tono vocal de Kurt Wagner. Tenemos que darle todo el crédito al hombre, pues él sí que la vio cerquita. Preso de un terrible malestar que me abstengo de comentar, y sobre todo, de una cura que parecía mucho peor que la enfermedad, se resarce con una genialidad que deberías incluir en tus favoritos del año pasado.
La negrura emocional por la que atravesó se ha traducido en un disco elegante, sobrio, distinguido; con un sentido del humor (negro, por supuesto) que trastoca su pesar y adorna la mezcla sónica de jazz, soul, country y rock de Damaged. Para quienes irrespetuosamente no pararon oreja a su doble del 2004, Aw, C’mon/No, You C’mon, este nuevo parto (una alusión que no es gratuita) puede resultar algo agresivo si comporta un primer acercamiento a la banda. Pero una vez que entendemos las coordenadas de su propuesta lírica e instrumental, el embrujo es instantáneo. Su introspección es cautivante, y las experiencias de Wagner han dejado huella preclara. Enhorabuena que haya querido dejarlas atrás.
Diez temas de aroma añejo. El inicio -de 7 minutos- es con “Paperback Bible” (basado en un programa de radio en donde se compra/vende todo tipo de artículos para el agro), delicado pero sin atosigarse de ese sentimentalismo barato de melodrama de Hallmark Channel (¿por qué todos los moribundos siempre se arrepienten de sus errores antes del último suspiro?). Lambchop firma con “Beers Before The Barbican” la mejor canción de su carrera. “I Would Have Waited Here All Day” suena a Otis Reading, lo cual no sorprende ya que fue escrita para él… y luego la choteó (sucker).
Wagner, viejo zorro, sabe que las últimas cartas son para jugárselas al todo por el todo, y cierra el álbum con “The Decline Of Western And Country Civilization”, un “váyanse a la mierda” para todo el mundo musical de hoy -mención a Pitchfork incluida, ¡toma mientras!-, condensando todo el bagaje emocional que ha embargado a nuestro barítono favorito, listo para empezar de nuevo, ya recuperado.
Vaya que la pasó mal, pero se sacudió. Con las agallas y el talento necesario. Agradezco la moraleja: cuando todo esté oscuro, tu final no es el final. Gracias, Sir Wagner. Ya era hora de cambiar de Kurt en mi galería de héroes.
DREAM THEATER
Score: 20th Anniversary
World Tour
Live With The
Octavarium Orchestra
(Warner Brothers, 2006)
“Dream Theater es la banda progresiva de nuestra generación” dice un joven de aproximadamente 25 años mientras hace la cola para ingresar al Radio City Music Hall. Junto a él, miles de fanáticos abarrotaron este recinto el 1 de abril de 2006 para celebrar el vigésimo aniversario del quinteto. Luego de una extensa gira mundial de casi dos años, Dream Theater agradece el apoyo de su público con este DVD doble que registra el mencionado concierto e incluye un documental – The Score So Far – acerca de la carrera de este grupo, pionero del llamado “metal progresivo”.
Sin duda, lo de Dream Theater siempre tuvo más de “progresivo” que de “metal”, a pesar de que sus primeros álbumes – When Dream And Day Unite (1989), Images And Words (1992) – se inscriban en esa odiosa corriente del “glam metal” proveniente de la veraniega California a finales de los 80’s. Pero a diferencia de los Mötleys Crües y demás engendros pelucones, esta banda demostró que podían hacer más que riffs pegajosos y gritos azucarados. Sus extensos pasajes instrumentales y la extremada técnica de sus integrantes superaban largamente la propuesta metalera de aquel entonces y fue evolucionando hasta alcanzar vuelos realmente inclasificables. Producciones como A Change Of Seasons (1995, un homenaje a sus principales influencias), Scenes From A Memory (1999), Six Degrees Of Inner Turbulence (2002) u Octavarium (2005, su último album en estudio) son claras muestras de ello.
En el DVD1, Mike Portnoy (batería), John Petrucci (guitarra), John Myung (bajo), Jordan Rudess (teclados) y James LaBrie (voz) derrochan virtuosismo y conexión con sus seguidores en un amplio concierto dividido en dos partes: en la primera la banda toca temas de su discografía clásica mientras que en la segunda se únen a The Octavarium Orchestra – ensamble de 30 músicos bajo la dirección de Jamshied Sharifi – para la ejecución de sus suites más consagradas, algunas de las cuales sobrepasan los 20 minutos de duración. Los ames o los odies, resulta imposible cerrar ojos y oídos ante la destreza y perfección interpretativa de cada uno de estos músicos, que llevan literalmente al extremo sus capacidades para ofrecer un espectáculo digno de verse. Por otro lado, Portnoy y compañía hacen un enorme despliegue en cuanto a la producción de sus conciertos, algo que ya se ha podido apreciar en los previos DVD’s en vivo de la banda Once In A Livetime (1998), Metropolis 2000: Scenes From New York (2001) y Live At Budokan (2004)
El DVD2 contiene un sabroso bocado para los fans de la banda. La historia contada por ellos mismos desde las aulas de la Escuela de Música de Berklee, alma mater de Portnoy, Petrucci y Myung, los tres miembros fundadores de Dream Theater. A través de las imágenes y los conceptos de estos señores, fanáticos de Rush, Yes, Iron Maiden, Black Sabbath, etc., uno puede descubrir que su carrera tiene poco que ver con el mainstream y mucho más con el mantenimiento de una personalidad sólida y la confianza de sus seguidores, legiones de fanáticos alrededor del mundo que admiran sus talentos y que tras 20 largos años de recorrido, los han convertido en una de las bandas más populares y vendedoras de la industria discográfica.
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